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Las energías renovables crecen a un ritmo asombroso pero insuficiente para alcanzar sus objetivos

15 de septiembre de 2017

La eólica, la energía solar y el almacenamiento están acelerando el ritmo de crecimiento. La caída de los costes y una mayor seguridad en la inversión hacen que los países estén apostando cada vez más por las tecnologías renovables como una apuesta segura. Y los precios de la eólica marina y el almacenamiento en baterías están cayendo más rápido de lo esperado. Pero persiste un obstáculo: la opción renovable no significa que el mundo vaya a alcanzar sus metas climáticas.

Nuevos informes de Moody’s Investors Service y la firma de consultoría energética DNV GL describen el impulso imparable detrás de las energías renovables. Pero incluso lo que DNV GL llama un “momento decisivo” en la industria eléctrica no parece mover la aguja lo suficientemente rápido para que se cumpla el acuerdo climático de París.

El informe de Moody’s considera que la caída de los costes de las renovables facilitará a los países el cumplimiento de sus objetivos individuales de París. Pero según el análisis de DNV GL, el mundo seguirá en camino para un calentamiento global de 2,5 grados, medio grado más alto que el objetivo de temperatura del acuerdo para prevenir las consecuencias más peligrosas del cambio climático.

Aparte de ese gran problema, las tendencias de los negocios presentadas en los informes deberían ser más una noticia positiva para las empresas y defensores de las energías renovables.

El modelo de DNV GL predice que el uso del petróleo alcanzará su pico en los próximos 10 años y el uso del gas en los próximos 20 años. Para 2050, los combustibles fósiles disminuirán, de suponer el 81% del actual mix energético mundial a sólo el 52%. El gas se convertirá en la fuente de energía más grande del mundo en 2034, pero la energía solar, la hidroeléctrica y la eólica terrestre y marina representarán el 85% de la producción mundial de electricidad en 2050. “Para esa fecha, el sistema eléctrico, su cultura y su personal serán irreconocibles”, dice el informe de DNV GL.

Moody’s cuenta una historia similar. El coste de la energía (LCOE) ha disminuido sustancialmente desde 2010. Los costes de la energía solar y la eólica han caído drásticamente, lo que hace que ambos sean más competitivos a nivel mundial que los combustibles tradicionales.

Ambos informes describen cambios recientes en los programas de subsidios nacionales, desde tasas garantizadas específicas de tecnología hasta subastas más neutras desde el punto de vista tecnológico. En las subastas, la eólica y la energía solar han sido capaces de competir en precio con los combustibles fósiles. Por ejemplo, las nuevas subastas de energía eólica marina han traído precios bajos históricos que rivalizan con la nuclear en el Reino Unido.

Una oferta de energía solar de mayo de 2017 en India, un 18% por debajo del precio promedio de los proyectos de carbón, estableció un nuevo récord en este mercado. Moody’s también cita los precios récord de la energía eólica marina en Dinamarca, Alemania y Países Bajos; los de la eólica terrestre en México, y los de la solar en Chile y Sudáfrica.

DNV GL predice que la generación solar aumentará 85 veces para 2050, con China e India al timón. La energía solar alcanzará cerca de 600.000 megavatios a finales de 2019.

Los precios de la eólica ya han alcanzado mínimos que no se esperabann hasta 2020. DNV GL predice que la eólica terrestre seguirá dominando a la marina. China también será líder en esta tecnolgía, con un tercio de la capacidad mundial para 2050. Según Moody’s, el mundo tendrá cerca de 700.000 megavatios de capacidad eólica para finales de 2019.

Además, los costes de las baterías de almacenamiento han caído un 75% desde 2009. A medida que los precios caen y la eficiencia aumenta, las baterías jugarán una posición aún más importante al permitir mayor flexibilidad en el despliegue de más renovables más rápido.

La única pregunta que queda es cómo de grande será el impacto de estas tecnologías en el cambio climático. El análisis de Moody’s sugiere que la salida de Estados Unidos del acuerdo de París no tendrá un efecto negativo significativo sobre las emisiones globales, aunque hará que la cooperación global sea más difícil de alcanzar. Y DNL GV postula que hay maneras de mejorar los escenarios climáticos: esencialmente implementar más de lo que ya se está desplegando, pero de una forma más rápida.

“Este informe no responde a un modelo de escenario bajo, medio o alto, sino al modelo que creemos mejor desde nuestro punto de vista”, dice Ray Hudson, director mundial de solar en DNV GL. “Ciertamente hay maneras de ir más rápido con más renovables”.

+ Información: elperiodicodelaenergia.com