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EE UU propone reglas de origen más estrictas para la fabricación de coches

14 de octubre de 2017

- La Administración que preside Donald Trump batalla para que se utilicen en el montaje más componentes hechos en Estados Unidos para evitar los aranceles

Estados Unidos empieza a definir su postura en la negociación del acuerdo comercial con México y Canadá (TLCAN). Y lo hace con una propuesta concreta que busca elevar los componentes que deben integrar los coches que se moverán libremente por la zona de libre cambio. El propósito de Washington es dar un impulso a la producción local de materiales básicos como el acero, en un claro guiño a las bases que llevaron a Donald Trump a la Casa Blanca.

Las reglas de origen establecen los niveles de contenido regional que se requieren a un producto para que puedan beneficiarse de las ventajas de la zona de libre comercio. La Administración que preside Trump quiere que además de establecer unas referencias genéricas, se incorpore una lista que permita una mejor trazabilidad de la procedencia de los distintos componentes que se utilizan en la fabricación de los vehículos y así poder evitar las tarifas aduaneras.

El TLCAN establece actualmente que el 62,5% de los componentes de los vehículos que circulan libremente por la zona tiene que provenir de Norteamérica. Trump plantea elevarlo al 85% e insiste, informa Reuters, que el 50% del contenido desde ser hecho en EE UU. La lista de trazabilidad incluye materiales como el acero, el aluminio, compuestos plásticos y otros componentes esenciales en el proceso de ensamblaje.

EE UU es el principal importador de automóviles fabricados en México, con tres cuartas partes de los vehículos que se ensamblan en el país. El presidente amenazó en varias ocasiones con retirarse del acuerdo si la negociación no responde a sus inquietudes. Eso llevaría automáticamente a la imposición de aranceles si no se logra antes llegar a pactos bilaterales que suplante el acuerdo trilateral.

Trump atacó con dureza durante la campaña contra los fabricantes de Detroit por su estrategia de trasladar parte de su producción a México y otros países con mano de obra barata. Ya en la Casa Blanca amenazó con imponer aranceles prohibitivos en la frontera para compensar la destrucción de empleo local. Washington considera, además, que la formulación actual del acuerdo es demasiado laxa.

Industria integrada

Esa retórica proteccionista toma ahora forma en la negociación del TLCAN y busca reducir así el margen que tienen los fabricantes para producir en México. La cuestión es cómo estas demandas que formaliza el presidente afectan a una industria que está, primero, muy integrada y que, segundo, empieza a experimentar una caída en la demanda de utilitarios pequeños, los menos rentables.

Las reglas de origen que se aplican a la industria de la automoción son ya las más estrictas en el tratado, por eso los fabricantes defienden que se mantengan como están y evitar que un cambio pueda trastocar sus operaciones. Admiten que el acuerdo en vigor se debe modernizar para adaptarse a la nueva realidad económica en los tres países pero piden que se haga creando valor.

Un estudio publicado por la asociación que representa a los fabricantes de equipamiento para automóviles anticipa que podrían perderse 50.000 empleos si EE UU opta por apartarse del TLCAN. El cálculo lo hacen a partir de un arancel del 35% en los componentes que se destinan a las plantas de montaje en México y Canadá. Si las reglas de origen son más estrictas, se perderían 25.000 empleos.

El curso que seguirá la negociación tras la cuarta ronda, por tanto, no está claro. La industria de los componentes da empleo a 870.000 personas en EE UU. El estudio elaborado por Boston Consulting para esta organización empresarial indica que en este escenario, la principal beneficiada sería China, porque para los fabricantes estadounidenses será mucho más caro exportar sus productos.

+ Información: elpais.com