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Las marcas lanzan su ofensiva de coches a gas, una opción sostenible y económica

26 de abril de 2018

- El GLP, como el GNC, son combustibles poco contaminantes y suponen un importante ahorro por repostaje

El gas natural es una alternativa sostenible ecológica y económica poco conocida todavía en la sociedad. No obstante, este tipo de combustible es utilizado por más de veinte millones de vehículos en el mundo entre turismos, furgonetas, vehículos pesados urbanos (autobuses y camiones de recogida de residuos), carretillas elevadoras, camiones de carretera, ferrocarril e incluso el transporte marítimo. En España, el parque total de vehículos híbridos de gas natural y su consumo energético han evolucionado en los últimos tiempos, pero especialmente en 2017, con un incremento del 250 por ciento. Un crecimiento en el que la ofensiva de las marcas ha jugado un papel importante al comercializar la mayoría de ellas este tipo de híbridos –gas y gasolina– tomando como base alguno de sus modelos más vendidos.

En el año 2016 se matricularon 349 coches gasificados frente a los 1.230 de 2017. Unas cifras que demuestran que esta tendencia ya no es ninguna novedad y que crece a pasos agigantados gracias a que este combustible aporta ventajas de ahorro económico, medio ambiental, de autonomía e impacto acústico.

De hecho, no importa si el trayecto es largo o corto, el ahorro es considerable. Un coche de este tipo cuesta entre 2.000 y 3.000 euros más –siempre dependiendo de la marca o de los planes a los que te acojas– que el mismo modelo que el de gasolina, aunque ese importe se recupera rápidamente ya que se gastará un 30% menos respecto a un diésel y hasta un 50% respecto a un gasolina, tal y como lo subrayan desde Gasnam.

Si ponemos de ejemplo un utilitario medio propulsado a gasolina con el que repostamos veinte euros, este será capaz de recorrer alrededor de 280 kilómetros, que aumentan hasta los 375 con un diésel y a cerca de 600 con un híbrido de gas. Con el depósito lleno, se pueden realizar el doble de kilómetros, más de 1.200, sin la necesidad de parar a repostar. Esto permite viajes largos sin preocuparse por encontrar una de las (por el momento) escasas gasineras de servicio disponibles.

Beneficios

-Mayor capacidad

Con 45 litros de tanque de un coche medio, a un precio de repostaje de 1,37 euros el litro, los kilómetros con un GNC o GLP son mayores al disponer de dos tanques -40 y 13-, además de al menor gasto, 0,85 euros el kilo

-Descuentos

Bonificación del 75 por ciento del impuesto de circulación, excención del pago del impuesto de matriculación y descuentos en zona SER

-Sin restricciones

La etiqueta ECO permite a estos vehículos circular durante los episodios de contaminación

-Ayudas

Planes como el próximo plan VEA, dotado con 16,6 millones, pueden suponer 2.500 euros de ahorro

Ahorro respecto a la gasolina

Dos casos reales para comprender el ahorro que supone que un coche circule con GNC, GLP o gasolina, según publicó en su momento la OCU:

Ejemplo de ahorro con GLP

El Opel Zafira de gasolina cuesta 21.070 y con GLP 22.384 –1.314 euros más caro–. Si el consumo homologado es de 6,9 l/100 en el modelo de gasolina y de 9,2 en versión GLP, después de recorrer 50.000 km, habríamos gastado 2.760 euros en GLP o 4.312 euros en gasolina, es decir, ya lo habríamos amortizado. Con los precios actuales estimamos un ahorro de aproximado de 30 euros cada 1.000 km.

Ejemplo de ahorro con GNC

El precio de un Mercedes Clase B 200 en su versión gasolina es de 31.750 euros, y en versión gas natural, 33.300 euros, 1.550 más caro. Si los consumos son de 5,7 litros a los 100 de gasolina o de 4,4 kg a los 100 de gas natural, vemos que después de recorrer 50.000 km, habríamos gastado 3.562 euros en gasolina y 2.040 euros en gas, es decir, nos ahorraríamos aproximadamente 30 euros a los 1.000 km, compensando el gasto extra inicial.

A este ahorro hay que sumarle los descuentos en las zonas de aparcamiento regulado por llevar el distintivo «ECO» de la DGT.

Funcionamiento

A la hora de utilizar el vehículo, el conductor no nota la diferencia. El coche arranca en modo gasolina y automáticamente pasa a gas cuando alcanza la temperatura de servicio. El conductor puede entonces cambiar de nuevo a gasolina gracias al control de selección. Si no, una vez que se agota el depósito de gas el sistema vuelve a alimentarse de gasolina de forma automática sin que se perciba ninguna diferencia y sin necesidad de parar. El usar un combustible u otro no afecta a la potencia ni al rendimiento del vehículo y la autonomía aumenta ya que se dispone de dos depósitos: el de gasolina y el de GNC.

+ Información: abc.es/motor